Un poco sola

Ha cerrado la frutería. Dicen que fué ayer. Varios vecinos nos encontramos hoy delante de la cristalera mirando incrédulos el interior vacío y uno comentó que el dueño era un hombre especial, muy cariñoso. Eso dijo. A mi me entraron ganas de llorar. Sí, claro que no es normal echarse a llorar porque el frutero se haya ido, y ahí es donde me di cuenta de lo que me pasa, de porqué llevo varios dias como triste. Lo que me pasa es que me siento un poco sola.

He dudado mucho antes de permitirme escribir “me siento un poco sola” porque yo no recuerdo haberme sentido sola antes. Al menos no así. El caso es que durante todo mi embarazo y los primeros meses como mamá me sentía plena, centrada, acompañada. Mi hijo y yo vivíamos en nuestra pequeña burbuja apoyados por mis padres. No sé porque, pero con la llegada del otoño y la vuelta al trabajo, mi burbuja ha hecho plum y siento que los dos necesitamos abrirnos al mundo. Pero…¿a qué mundo?

Mis viejos planes de salir con amigos a cenar o ir al teatro, ya no me apetecen, no me encajan…y a veces, la verdad, ya no me llaman. Mis amigas tienen hijos de 10 años y por más que insisto no recuerdan si es normal o no, que un bebe de 5 meses esté 3 días sin hacer caca (¿Pero esto se olvida?). Y con otros amigos, no he sido sincera del todo, no he contado mi historia, mi opción de vida, y esto a la larga me esta distanciando de ellos.

Supongo que cuando se está en pareja todo esto importa menos, pero yo me veo cada día paseando con el carrito calle arriba- calle abajo y me siento un poco sola. Y sé que no es verdad, que vivo uno de los momentos más plenos de mi vida, y siento que ser la madre de Ismael es lo que más feliz me hace en el mundo, y aún así me falta (creo que nos falta) algo….compañía?

Y no una compañía cualquiera: echo de menos una compañía cercana, cómplice, de barrio, de otras madres, de hablar de cacas, de la vida, de reirnos, de quedar en un parque….a lo mejor es absurdo esto que necesito, y que se llama hermana, o marido o no sé, pero es lo que me pasa.

Y es que además soy nueva en el barrio, y el otro día cuando bajé a pasear con el niño, por un momento creí haber perdido las llaves de casa, y alarmada pensé “¿Y a quien acudo para que me deje un móvil y llamar a mis padres? ” Instintivamente pensé en el frutero. Era esto lo que recordaba frente a la cristalera de la frutería vacía…que ya no podría acudir a nadie cercano si perdía las llaves. Tambien pensaba, que vaya día para cerrarla, justo hoy que mi hijo empezó con las papillas de frutas.

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